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martes, 10 de julio de 2018

UN POCO DE GRAMSCI POR BOLIVIA



Publicado en: http://kaosenlared.net/un-poco-de-gramsci-por-bolivia/

Por: Sergio Salazar Aliaga

Hace mucho tiempo escuché una frase de Eric Hobsbawm que dice: “Gramsci el pensador comunista más original de Occidente en el siglo XX”, y la verdad es que sus reflexiones siguen en vigencia por eso la necesidad de intentar hacer un esbozo de la historia de Bolivia desde la recuperación de la democracia hasta la llegada de Evo Morales en código o mirada Gramsciana.

Hoy Bolivia ha dado un giro y como Gramsci describe en su cuaderno VIII de la cárcel “La guerra de posición en política es el concepto de hegemonía”, es lo que estamos atravesando como movimiento indígena originario campesino, y la llegada de la clase subalterna al poder, el poder que se traspasa a la clase popular, o al bloque nacional-popular en Bolivia.

Es decir que Gramsci utiliza dos conceptos “guerra de movimiento” y “guerra de posiciones”, la guerra de posiciones fue la creación de un “Instrumento político”, él lo denominaría “Frente único” y la guerra de movimientos es el avance del proceso de cambio la hegemonía generada en estos once años de poder.

Perdimos el Poder

En 1986 Bolivia enfrentaba una de las crisis más profundas en su historia, la moneda boliviana se había devaluado, la superinflación llegaba a números exorbitantes, la crisis social se acentuaba, el gobierno de la Unidad Democrática y Popular se derrumbaba y   la coalición del Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda (MNRI), Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) y Partido Comunista de Bolivia (PCB) terminaba en ruptura.

La esperanza de cambio había quedado truncada y era una derrota de la izquierda boliviana, seguido a eso llegó Víctor Paz Estenssoro presentando el decreto supremo No. 21060 que daba inicio a la era y al modelo neoliberal, los trabajadores bolivianos lucharon (Marcha por la vida) pero perdieron la batalla y fueron derrotados en Calamarca.

Es ahí que Gramsci nos enseña que el tema del poder es más complejo de lo que se aparenta y es parte de su obra en los cuadernos de la cárcel. Ese poder que había ganado la UDP y que inauguraba la democracia moderna no era finita, el poder nunca está fijo en la sociedad, sino basada por relaciones de fuerza entre las distintas clases sociales.

Hernán Siles Zuazo llega al poder en la Plaza San Francisco, donde políticamente proclamó: “En 100 días, la economía comenzará a recuperarse”. Siles no logró modificar lo que prometió, no logró cambiar las relaciones de poder, no logró cambiar las relaciones de fuerza, entendida desde la lógica del capital de Marx, donde explica los mecanismos de fuerza y de poder para entender la economía capitalista.

Otro factor decisivo fue el rompimiento con Lechín, que significó el alejamiento de la clase popular para no unificar el accionar histórico del sujeto social colectivo, “el minero”, “el trabajador”, es decir que ahí se quebró la “vanguardia obrera”.

A partir de la derrota obrera, avanza la reacción, reduce virulentamente a las organizaciones obreras, a los sindicatos, los obreros están en retirada y comienzan a surgir los emprendedores, comienza la máxima reducción de la intervención del Estado, primero se privatiza y después se capitaliza las empresas, la fórmula es el libre mercado y las relaciones laborales mediante la libre contratación, la liberación de los precios de bienes y servicios, la libre importación.

Gramsci en la Tesis de Lyon en 1922 decía “El fascismo no triunfó, perdimos nosotros por nuestra pasividad, hay que recuperar la iniciativa, es lo más urgente”, y las políticas de Siles y la izquierda de ese momento fueron muy pasivas.

Estructura y superestructura

Bolivia vivió 20 años bajo el régimen del neoliberalismo, que se vuelve ideológicamente hegemónica y subsume a la gente al sistema, ya lo decía Fukuyama “El fin de la historia y el último hombre”. Gramsci cuando piensa en el poder analiza la derrota de la clase obrera durante el bienio rojo y la avanzada fascista, igual después de 20 años de esa derrota escribe “La cuestión meridional” y se da cuenta que en las sociedades modernas no existe violencia pura ni consenso puro, sino una mezcla de ambos, son un conflicto de clase, hay que ir hacia una hegemonía del proletariado.

Es ahí que Gramsci habla de construcción de hegemonía y del Bloque histórico, claro que Lenin también hablaba de hegemonía pero solamente como un proceso de dirección política de un sector social sobre otro, sin embargo Gramsci habla de lo político, pero aumentando la cultura y la ideología.

Para 1859 Marx publica un texto llamado contribución a la crítica de la economía política, en ella señala que la economía es la “estructura” y la política es la “superestructura”.

El neoliberalismo había construido una sociedad política y económica priorizando el sector privado, es decir la reducción del Estado, la liberación total del comercio, la configuración de un sistema jurídico que garantiza y protege la propiedad privada y los beneficios de empresas con cargas fiscales muy bajas, una brecha entre ricos y pobres que cada vez estaba en ascenso, restauro los precios del mercado en utilidades fortaleciendo a los productores aliados de una elite privilegiada.  

Gramsci dice que hay fuerzas interiores dentro de la superestructura que la quiere derribar, esa es la lucha contra el aparato del Estado.

Bloque Histórico

En el Primer Capítulo del Manifiesto Comunista, Marx y Engels sentencian “La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases”. Gramsci sigue esa concepción y entiende que el sujeto es colectivo: los trabajadores, pero que la revolución debe ser humanista, no solamente económica sino ideológica y moral, en palabras de Gramsci : “El príncipe moderno debe dedicarse a una reforma intelectual y moral: construir una concepción del mundo que aglutine la voluntad nacional-popular”.

En los años 80, 90 el liderazgo de Evo Morales y el movimiento cocalero entran en ascenso, es la organización campesina de productores de la Hoja de Coca y los que ayudaron a la fundación del partido campesino Asamblea de la Soberanía de los Pueblos (ASP), y la que tuvo sus alianzas políticas lo que logró articular la creación de un partido político, el Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos IPSP, lo que Gramsci perfilaba como “Frente Único”.

Chantal Mouffe explica que “un liderazgo intelectual y moral constituye para Gramsci una síntesis más alta, una “voluntad colectiva” que, a través de la ideología, pasa a ser el cemento orgánico unificador de un “bloque histórico”.

Crisis Orgánica

Después de 20 años de neoliberalismo, que había sentado una nueva estructura económica, denominada como Programa de Ajuste Estructural, las clases subalternas comienzan a movilizarse, cuestionando las medidas planteadas por el neoliberalismo, por las privatizaciones y comenzaron a generar una crisis en el Estado de todo tipo, social, económico y político.

Gramsci dice que en el momento que “los grupos sociales se separan de sus partidos tradicionales” existe una “crisis orgánica” es decir que esa elite o clase dominante pierde el consentimiento de las masas, deja de ser la clase “dirigente” y se vuelve en “dominante” y es lo que pasó en Bolivia entre los años 2000 y 2005.

Primero la “guerra del agua” en Cochabamba donde se intentó privatizar los servicios públicos, pasando a manos de una empresa llamada Aguas de Tunarí parte de una corporación estadounidense, Bechtel. Después comenzaron las movilizaciones aimaras en La Paz terminando con el cerco de la misma a la cabeza de Felipe Quispe el “Mallku”, después vinieron los enfrentamientos en Sacaba entre cocaleros y policías que se asemejó a una guerra civil, por la erradicación de la hoja de coca y de cierre de su mercado, única fuente de trabajo para el sector. Y lo más conocido el impuestazo de 2003 que terminó en un enfrentamiento entre policías y pobladores por un lado, contra las fuerzas militares que meses después termino con la “guerra del gas” que fue una rebelión ciudadana expulsando al Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada y sus colaboradores.

Para Gramsci existen grupos que quieren derribar la hegemonía existente predominante y para eso se crea un nuevo bloque histórico y genera una crisis orgánica, la nueva institucionalidad había fortalecido los partidos políticos, parlamento, había generado una elite de poder que controlaba medios de comunicación, empresas y el sistema político, pero cuando las relaciones de fuerza favorecen a los trabajadores las clases dominantes pierden su hegemonía y su autoridad, es la “crisis orgánica”, y esa crisis estaba sepultando al modelo neoliberal privatizador, mediante el proceso de radicalización de la lucha de clases, que desmoronaba el conjunto de esas instituciones y sistema de creencias.

Para la eternidad

Gramsci va a pasar mucho tiempo en la cárcel donde nacen sus categorías teóricas como políticas, el momento que lo detienen el 19 de marzo de 1927, le escribe una carta a Tatiana Schucht hermana de su esposa Julia que se encuentra exiliada en Moscú esperando al segundo hijo Giuliano Gramsci. Es ahí donde le dice tengo un plan de escribir “algo fur ewing” al estilo de Goethe que significa “para la eternidad”.

Hoy la lectura de Gramsci es para la eternidad, es un regreso al marxismo, es una revolución de ideas y de filosofía de la praxis también. Es la toma del poder por la clase subalterna, en este caso el campesino indígena originario, es interesarse por la cultura, es ver a la economía como supremacía política.

miércoles, 13 de junio de 2018

FICHTE: Una lectura de Marx


Johann Gottlieb Fichte es un filósofo Alemán del siglo XIX, que va ser parte de la filosofía idealista, junto a Schelling, Hegel, Hölderlin en su momento de lucidez antes de la locura, Spinoza, Herdery muchos más. Todos ellos influenciados por Immanuel Kant, que plantea una razón dividida en dos partes, la teórica y la práctica que se convierte en la acción ética, Fichte no abandona esa idea y parte de la acción práctica.

El idealismo es un movimiento filosófico que se genera en Alemania a partir de la filosofía Kantiana, muchos comparan ese momento como un esplendor parecido al de Atenas, y de por medio hay un romanticismopero la idea que va enriqueciendo esas ideas es la del ABSOLUTO mediante la autoconciencia.

Los idealistas alemanes parten de dos postulados; la eliminación de la “cosa en si” Kantiana y de la construcción del sistema; Fichte asevera que el absoluto es la conciencia cognoscente entendiendo la totalidad del mundo, pero terminará como un filósofo de la religión.

En ese tiempo o coyuntura se escribe “Escritos de juventud”, un texto de Friedrich Hegel que aparece como un primer programa del idealismo alemán o como la piedra fundacional en 1797 donde ya establecen la representación de la categoría “mí mismo” como un “ser” absolutamente libre, Fichte en esa temporalidad ya está planteando lo autoconsciente del “yo absoluto” y la “razón práctica”.

Es por eso la importancia de que en las lecturas de Marx estaba presente Fichte, es algo que va develar en la carta que le escribe a su papá en noviembre de 1837 donde le dice “nosotros los socialistas alemanes estamos orgullosos de tener nuestros orígenes no sólo en Saint Simon, Fourier y Owen sino también en Kant, Fichte y Hegel”, esas son las lecturas de moda o de la época que se están leyendo.

Que cosas interesantes encuentra Marx en Fichte, creo que algo fundamental es el concepto de “Praxis”, como teoría de la libertad, la subjetividad en la práctica, en realidad la libertad es su teoría, es importante entender que el idealismo de Fichte es una filosofía de la acción, es su sistema, es una concepción optimista del mundo y en la cual Marx ve al individuo como sujeto de superación, una racionalidad totalizante, ve un humanismo claro que burgués, pero como un punto clave de análisis para ver al “sujeto” como un fin y no como un medio.

Se podría decir que Fichte también abre un inicio al existencialismo, pues inaugura a un hombre libre, creador, sólo que acá hay una diferencia que es obligatoria aclararla, el padre del existencialismo es Kierkegaard, pero muy alejado del racionalismo al contrario de Fichte que es muy cercano y la relación que él maneja es totalmente dialéctica entre la esencia y la existencia, hay una racionalidad creadora como explicábamos en el anterior párrafo, para ese entonces Marx en su texto dieciocho brumario de Luis Bonaparte escribe: “Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre albedrio, sino bajo circunstancias con las que se encuentran, que existen y se ve en el pasado”, afirmación  muy fichteana.

Marx va tener una influencia en el pensamiento de Fichte, cuando se refiere a la idea filosófica de “concepción del hombre” y de su “práctica” por eso es tan importante. Mucho tiempo después Marx va encontrar el concepto de “enajenación”, que lo va a trabajar de dos grandes, del idealismo hegeliano que dice: “todo el mundo material es enajenación del espíritu” y de Feuerbach que le da la vuelta y dice: “la enajenación es el hecho de que el hombre considere como realidad externa y superior a él, es su propia obra”, es decir para Hegel considera el “espíritu” y para Feuerbach es la “materia”, para Hegel “Dios”, para Feuerbach el “hombre”.

Lo que le gusta a Marx en Hegel es el elemento “fichteano” de su pensamiento, “la negación de la negación como único verdadero acto”, lo que Marx ya en 1844 va entender “la naturaleza no es una creación ni una enajenación del espíritu sino la materia del trabajo” escrita en los Manuscritos económicos filosóficos, es así que un joven Marx es un asiduo lector de Fichte, como de muchas otras cosas más.